Un experimento fallido de industrialización: trapiches y fábricas de azúcar en Canarias, 1876-1933

El presente estudio pretende volver sobre un tema que la historiografía canaria ha resuelto en apenas dos líneas, sentenciando la inviabilidad de la opción azucarera a fines del siglo XIX y, por ende, de las escasas iniciativas industriales que se produjeron. Desde luego, el binomio cultivo de la ca... Deskribapen osoa

Egile nagusia: Bergasa Perdomo, Oscar
Beste egile batzuk: Luxán Meléndez, Santiago de
Formatua: Artikulua
Hizkuntza: Gaztelania
Argitaratua: Universidad de Almería 2001
Gaiak:
Sarrera elektronikoa: http://dialnet.unirioja.es/servlet/oaiart?codigo=252714
Etiketak: Erantsi etiketa bat
Etiketarik gabe, Izan zaitez lehena erregistro honi etiketa jartzen!
Azalaren irudirik gabe QR Kodea
Gorde:
Laburpena: El presente estudio pretende volver sobre un tema que la historiografía canaria ha resuelto en apenas dos líneas, sentenciando la inviabilidad de la opción azucarera a fines del siglo XIX y, por ende, de las escasas iniciativas industriales que se produjeron. Desde luego, el binomio cultivo de la caña dulce-producción de azúcar alcanzó un notable desarrollo -especialmente en Gran Canaria y La Palma-, como pone de manifiesto la producción relativa de azúcar de caña canaria, con relación a la oferta nacional. En el caso canario, los cambios en el mercado interno, derivados de la crisis de la cochinilla, que como producto tintóreo era requerido por la industria textil británica, a mediados de la década de lo setenta del pasado siglo, junto con el hundimiento de la producción cubana de azúcar, generaron unas expectativas que intentó aprovechar el empresariado canario. Mientras fue posible que el azúcar estuviera entre los productos que, desde Canarias, podían ser enviados como nacionales al mercado peninsular (1892-1900), a la vez que se recibía una cierta protección frente a los azúcares extranjeros, la estrategia industrializadora del azúcar resultó viable. A esto debemos añadir que este renglón manufacturero pudo aprovecharse, además, de las economías externas derivadas de la creciente actividad portuaria, en especial del Puerto de La Luz como estación carbonera. Nuestra reflexión se abre, finalmente, hacia la herencia acumulada de esta experiencia. De un lado, la fabricación de ron; y del otro, la Ley 30/1972 de Régimen Económico Fiscal de Canarias, que hizo posible la existencia de una cierta base industrial en las Islas, reduciendo la tradicional fragilidad de la economía canaria. Hemos de destacar que hemos accedido para la realización de este trabajo a los papeles y documentos de la actual Fábrica de Ron Arehucas, heredera de la primitiva Fábrica de San Pedro, protagonista principal de la investigación que en estos momentos estamos acometiendo.